La soñadora a quien se le ocurrió crear este blog

¡Buenas! Me llamo Elisabeth Hospedales Salomó y soy la fundadora de este blog. De padre venezolano y madre española, nací en Venezuela. Pero he pasado toda mi vida en España y mi nacionalidad es española.

Os cuento un poco mi historia, vivía en Venezuela, con mis padres y mis hermanos, rodeada de una gran familia, unida, formada por nueve tías y tíos, mis abuelos y un montón de primos. Pero cuando cumplí dos años, mis padres se separaron. Entonces mi madre decidió volver a España para instalarse en este país, su país, con sus cinco hijos mulatos (¡Toda una novedad en la España de los años setenta!). Mi padre prácticamente se desentendió de todos nosotros, por lo que he crecido en una familia matriarcal, que ha salido adelante gracias a la fuerza de una mujer, mi madre.

Mi historia familiar es muy peculiar. Marcada siempre por la fuerza de las mujeres. Mujeres rebeldes, que no tuvieron miedo a cambiar su destino y a escoger el amor, imponiendo su voluntad, por encima de lo que su entorno tenía previsto para ellas.

 

Son historias llenas de cambio, de aventuras, de lugares recónditos, de músicas y bailes del mundo, de olores y sabores exóticos, de colores muy vivos, de pasiones prohibidas… y hasta relatos inverosímiles.

Daría para escribir un libro, tal vez algún día me animo. De momento os dejo algunas pinceladas.

Un poco sobre mí:

Me he criado en Catalunya, lugar que adoro. Al lado del mar y muy cerca de Barcelona, una pequeña gran ciudad encantadora, bohemia y modernista.

Aunque no siempre he vivido aquí. De los diez a los catorce años volví a Venezuela, el país que me vio nacer, y viví allí cuatro años, con mi madre y cuatro de mis cinco hermanos. Tuve que adaptarme… Allí era vista como una emigrante dentro de mi propio país.

Me enamoré de Venezuela: un país joven, culto, alegre, lleno de luz y de vida. Con una naturaleza desbordante, olores exóticos y colores brillantes ¡Qué país tan impresionante!

Guardo muy buenos recuerdos: de mi familia paterna, de los colegios que conocí, del deporte que practicaba cada día, de los horarios, del tipo de vida… De mis tías, primos y amigos, visitándonos sin pedir cita previa –como si sucede en Europa-, de las preciosas playas caribeñas, de las islas sacadas de un cuento de piratas, de la selva, de los pozos de petróleo, del cielo infinito, de la visión de kilómetros y kilómetros de naturaleza frondosa y salvaje sin edificar, de las exóticas frutas, de la comida, de la tierra roja, del clima tropical, de su gente alegre…

Me siento tan afortunada de haber conocido a mi país… de haberlo vivido… Seguramente uno de los países más bonitos del mundo. Pero el país no era seguro. Así que a los catorce años volví a España. Donde me tuve que volver a adaptar, volví a ser una emigrante por tercera vez. Aquí me esperaba una vida más segura y predecible, aunque también más monótona y con colores más grises.

Por mi trayectoria puedo decir que:

• Se lo que es sentirte emigrante o diferente: Se puede decir que he emigrado tres veces, sin contar los meses que viví en Roma o en Escocia, que sumarían cinco. Conozco bien la sensación de sentirte extranjera, o de ver cómo “te sienten extranjera”, aunque tu sientas que perteneces a ese lugar.

• Conozco lo que es tener nostalgia de un olor, de un color, de una tonalidad de la naturaleza…

• Conozco lo enriquecedor que es vivir en otros lugares, y la gran fortuna que se obtiene al conocer otros países, otras gentes, otras culturas, otros lugares….

• Conozco el empeño femenino en perseguir tus ideales, aunque tengas que renunciar a todo y empezar de cero: la historia de mis abuelas, o la de mi madre, quien se casó por poderes con el único estudiante de medicina negro de la Facultad de Barcelona, en plenos años sesenta, y se fue a vivir con él a Venezuela.

• Conozco la discriminación: por ser diferente, ser emigrante , ser mujer y ser madre en una sociedad patriarcal.

Todas estas vivencias me han puesto en situaciones donde he aprendido que es importante adaptarte, ser flexible, evolucionar y aprender de los demás.

 

Y hasta aquí un poco de mi historia… ¡No me quiero hacer más pesada! En el blog podréis encontrar otras historias reales protagonizadas por mujeres fuertes de mi familia, que no tuvieron miedo a tomar las riendas de su propia vida.

Y también las historias de las colaboradoras, todas mujeres fuertes, vividas, con orígenes diversos, unidas por una fuerte personalidad femenina.